miércoles, 30 de marzo de 2016

Un sintítulo de un sinsentido




Cuando se apagan las luces, 
llega la noche 
y me quedo a solas con mis pensamientos, 
yo misma me boikoteo 
el alma, 
el corazón 
y la felicidad.

No eres tú el que viene a mi cama a oscuras, 
te traigo yo sola.

Y finjo que me abrazas, como nunca hiciste. 
Tengo una gran capacidad inventiva, 
porque me besas, 
me cubres, 
me deseas…
me quieres.

Y no ha salido mal ni ha pasado el tiempo. 
Todo está bien y sigue igual de maravillosamente 
que como en mi cabeza iba a suceder.

Estoy loca, y tengo miedo de que lo descubran.
Justifico mis desvaríos con la poesía, 
con la lírica de la narrativa enmascaro mi vacío.
Maquillo de letras escritas mis lágrimas invisibles, 
y construyo con hilo de aire mi rasgado cuerpo
para que parezca que sigue hacia delante caminando por sí solo.
Todo mentiras, todo apariencias.

Dicen que la vida es eso que pasa mientras planeas cosas, 
o lo que pasa mientras esperas a que sucedan. 
Yo digo que la vida se me pasa esperando a que lleguen los breves y separados instantes contigo, en los que realmente me siento viva, en los que de verdad siento que estoy viviendo.

Y mientras invento, 
dibujo a lápiz mi camino para poder borrarlo enseguida si tu tinta inunda mi papel, 
pero mis hojas quedaron en blanco.

No es que parase mi tren por esperar a que tú lo cogerías, 
es que construí una vía entera nueva 
para que los carriles llegasen a tu estación.





Y de nuevo, nadie se subió.

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