lunes, 30 de junio de 2014

Una ventana con vistas a ti

Una ventana de Entrevías, en Vallecas, a la que me asomé una noche saliendo de la sala Hebe. Curioso como empezó la historia. Años después descubrí que Hebe es la diosa copera del Olimpo griego y la eterna juventud... algo así como la sensación de un sábado noche de verano y perseguir eternamente tan efímera sensación.

Era una ventana cualquiera de Madrid,
pero tenía que ser la ventana con vistas a ti.


¡Cuántos días he visto desde esas alturas!
Cada momento coleccionado entre mis locuras.

Desde la primera noche me olvidé la cabeza en la almohada,
y no volví a cogerla, me volví despistada


siguiendo tus huellas hasta la terraza,
un camino sin retorno, mas ignoré la amenaza.


No estoy segura de cuantas veces dije adiós,
pero siempre volvía la embriaguez de estar los dos.

Y otra vez estoy, y me encuentras, aquí y así:
asomada, desde algún lugar, a una ventana con vistas a ti.

domingo, 29 de junio de 2014

Tiempos de calle

Echo tanto de menos los tiempos de calle,

de juventud y cartón de vino.

Tengo mono de los antiguos amigos

y todo esto hace que me ralle.

Quiero mirar al futuro

sin que este me escupa a la cara,

como hace algunos años,

como era en otra época no tan rara.

Quiero recuperar los amores entre conciertos,

los sábados de invierno,

el frío no conseguía meternos en agujeros

eso ahora lo hacen los malditos maderos.

Teníamos el mundo a nuestros pies

y no sobre nuestros hombros.

Creíamos en nosotros 

y que todo iría bien.

Y hoy en día lo que éramos, somos.

Musa de arrabal

Un sábado noche un tanto frío

y bajo el descobijo de la lluvia otoñal,


ella caminaba sin rumbo fijo por la ciudad. 


Provenía de la jungla arrabalera,


y entre soledades y callejuelas,


entró a un bar. 


Deseaba ser musa de algún poeta,


sin saber que una musa a sí misma no se puede inspirar. 


Y no sabe ni donde, escribió:


“La tristeza inspira los más hermosos versos,


y yo llevo demasiado tiempo siendo la mejor poeta”.