miércoles, 19 de noviembre de 2014

Nuevo comienzo

El café estaba frío. Apenas eran las siete de la mañana, y la taza blanca que estaba sobre el hule desgastado que había comprado su madre en un “veinte duros”, cuando aún se llamaban así, le había traído a la mente su mirada. Unos ojos igual de marrones y, en ocasiones, igual de fríos. Y esos ojos, como el café, la quitaban el sueño.

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