y bajo el descobijo de la lluvia otoñal,
ella caminaba sin rumbo fijo por la ciudad.
Provenía de la jungla arrabalera,
y entre soledades y callejuelas,
entró a un bar.
Deseaba ser musa de algún poeta,
sin saber que una musa a sí misma no se puede inspirar.
Y no sabe ni donde, escribió:
“La tristeza inspira los más hermosos versos,
y yo llevo demasiado tiempo siendo la mejor poeta”.
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